Que Nadie Se Confunda
Ciro
Medina
CIRO MEDINA, es un nombre que poco se repite y mucho se
practica. Es uno de esos sembradores que encuentran la tierra para vivirla sin
importarle que los "dioses locales" se bañen o no, sin preocuparle que
las "vacas sagradas" mamen de los becerros y no al revés. Esas no son
alucinaciones sino verdades lineales; CIRO MEDINA es un hombre que hace cultura,
que la prodiga para este Táchira que han querido fabricar nada más que para el
ciclismo, el básquet, el fútbol y los toros. El Táchira es más que eso: es
cultura elaborada en sus cantos, en la carga de angustias de sus trabajadores,
en sus periódicos, en el aire y verdor de sus colinas, en el alma de sus
titiriteros y teatreros como la de este CIRO MEDINA que no han tenido más
"delito" para su anonimia que la de ser sensible y sencillo, inmenso
en la comprensión, educador, creador de cultura popular que no es la cultura
grotesca de "pan y circo" sino que es cultura de los espíritus
sencillos pero maravillosos como la de un Dionisio Sánchez, Francisco
Marciales, Juan de Dios Galavis, Monseñor San Miguel,
Pedro Pablo Paredes y tantos más que
llenan cada esquina de la historia regional. Pues bien, CIRO MEDINA es uno de
esos hombres que trabajan para un pueblo en el espacio y en el tiempo. Su tesón
creación e iniciativas nos permite ver hoy la presentación del Festival Mundial
de Teatro en San Cristóbal, que no fue un Festival "traído por los
cabellos'' sino producto de un largo proceso teatral regional en la que ha
estado CIRO MEDINA de cuerpo presente y de una sola pieza. Y cuando hablo de
CIRO MEDINA no hablo de él a secas, sino también de los que con él laboran en
el Plan Cultural de la Gobernación del Táchira. Gracias a ellos, a esos CIROS
MEDINAS callados y trabajadores, es que podemos gritar hoy sin complejos que el
Táchira no es un unicornio cultural para velódromos, casetas,
"panteras", Deportivos F.C., ni monumentales. Es algo mucho más inmenso y puro.
Escribe:
Temístocles Salazar
Diario Católico: 08-10-1977
